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lunes, 9 de octubre de 2017



Cerraron tus ojos, pero no apagaron tu voz, pues hoy, a 50 años de tu asesinato, aún lates en cada pionero, en cada guerrillero, en cada internacionalista, en cada hombre que te recuerda y te sigue.
Hoy tus ideas son presente y se reafirman en un eterno ¡Hasta la Victoria siempre! O en Pioneros por el Comunismo ¡Seremos como el Che!

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Fundadores de Sierra Maestra: un matrimonio con la historia



Y han hablado del pasado, y han contado sus experiencias y nos hemos enamorado de esas anécdotas que hoy son historia.
La vida, que es más rica que cualquier pensamiento se ha dibujado muchas veces en las voces de los que han rememorado aquellos años en los cuales leer Sierra Maestra era un delito, aun cuando eran más los que se le sumaban a compartirlo en la clandestinidad; cada día añadían nuevos cómplices al arriesgado ejercicio del periodismo en tiempos en que la tiranía no perdonaba a los atrevidos.
Cada reencuentro con la historia, cada jornada de intercambio entre los fundadores de Sierra Maestra y sus trabajadores actuales, es un manantial de experiencias y sabidurías. Aprendemos de ellos y viceversa.
Ellos nos cuentan de los obstáculos para lograr que aquel periódico de las serranías pudiera circular por entre todos los que estaban a favor de la causa revolucionaria.
Hoy nuestros retos son otros; hoy nos desafía la tecnología. Hoy ellos están entre nosotros cual enseñanza vigente en cada paso, en cada andar.  
Los recuerdos se abren paso a la historia, al recuento y hoy con pasos lentos vuelven a vivir, a latir en las redacciones.
Somos herederos de aquel coraje hecho palabras y pretendemos continuar elevando, tan alto como su nombre, el prestigio de Sierra Maestra.
A los que están y a los que nos acompañan con su espíritu, a todos les agradecemos su huella imperecedera, en cada época que les tocó vivir en un eterno matrimonio con la historia.

lunes, 19 de junio de 2017

Confesiones a papá



Papá, eres mi sol y mi lucero,
eres tú mi gran tesorero.
Papá, tienes mi corazón en tus manos
y desde el día en que nací,
sé que he sido tu más preciado rubí.
Eres mi paradigma; soy tu orgullo.
Papá, soy tu retoño; eres tú mi trofeo.
Soy tu luna; eres mi estrella.
Soy tuya; eres mío.
Papá, te quiero, te quiero, te quiero…
y hoy en tu día además, te quiero felicitar.
¡FELICIDADES PAPÁ!

viernes, 12 de mayo de 2017

¡Mamá, te quiero tanto!



Madre:
Hoy es un día más de los muchos que te pertenecen que son todos los del año.
Hoy es un día en el que todo el amor del mundo es insuficiente para demostrarte mi cariño.
Hoy es ese día en el que se duplica mi pasión por ti.
Hoy es el día tuyo y el de todas las que como tú se desdoblan por sus retoños.
Madre, no existe fuerza en el mundo que supere un abrazo tuyo.
No hay error que cometamos que no sepas perdonar.
No existe abismo del que no nos puedas sacar, pues tus manos y tu aliento saben cómo hacernos salir del vacío.
Madre, no hay mejor consejo que el tuyo ni criterio que más me haga reflexionar.
Madre, tanto te quiero que no existen las palabras con las que te lo pueda comunicar.
En tanto, te regalo un simple, pero intenso y profundo:
¡FELICIDADES MAMÁ!

martes, 4 de abril de 2017

El reto de ser joven



De pequeña quise ser grande; me creía grande, jugaba como grande; a veces a ser madre y a la vez simultanear con algún oficio o profesión. Prefería las tizas y la pizarra.
Mi mayor reto era que mis semejantes, pequeños igual que yo, entendieran la lección que les transmitía en una especie de repaso, imitando a mi maestra.
Fui creciendo, mis pensamientos eran más juiciosos, mi cuerpo, aunque menudo, mostraba ya a una señorita que cada día se aproximaba más a la juventud.
Culminaron los años en el preuniversitario, creo que los que más extraño. Llegó la Universidad, esa época en la que sin querer o queriendo adquieres nuevas responsabilidades; ya comienzan a ser otros los retos.
A los contemporáneos les ocurre igual, amén del nivel escolar, de lo que estudien o donde trabajen. La mente del joven va abriendo su diapasón. Tal vez sea la madurez que toca a la puerta para quedarse, aun cuando hay quienes dicen que hay personas eternamente inmaduras.
La juventud explora, innova, es atrevida, es dueña e hija de sus tiempos; la juventud revoluciona, es intrépida, desenfadada; la juventud es alegre y desafía el tiempo y los retos que se les imponen.
No por jóvenes no se tiene responsabilidad. La juventud lleva en sus espaldas el futuro, pues es el relevo. Tiene la misión de enseñar sobre las nuevas tecnologías a los colegas que no nacieron en la era digital, por ejemplo.
Los jóvenes tienen el deber de enfilar acciones en busca de oportunidades de desarrollo para sus descendientes.
Justamente cuando se es joven se procrea y se piensa en ese pequeño que nunca más crece para los padres; entonces pues, se tiene el reto de ser buenos progenitores.
Injustamente se escucha decir que la juventud está perdida y por lo general es en la voz de alguien que también vivió esa etapa. ¿Acaso todos no somos jóvenes alguna vez?
Entonces no se trata de criticar, sino de contribuir a que los descarrilados enderecen el paso; es construir, es ayudar a que los jóvenes se impongan retos, alcancen metas y obtengas triunfos.
Esta juventud, la mía, la que me ha tocado vivir, la que comparto con ustedes, es ante todo, un reto a la existencia, a pensar con sano juicio en cada una de las decisiones, a ser madre, hija, esposa, ejemplo, a no dejarme vencer en el empeño por un futuro mejor.